miércoles, 20 de febrero de 2019

No estáis solos

El artículo de hoy refleja única y exclusivamente mi opinión personal. Me hago responsable de ella en toda su magnitud. Os aviso que va a ser más dura que de costumbre.



A estas alturas, imagino que prácticamente todos vosotros estaréis al tanto del (pen)último estertor que agita el mundo rolero; una polémica tan vieja como la propia afición, pero que a día de hoy toma los nombres propios de Zak Sabbath, Mandy Morbid, Jessica Price o Frank Mentzer. Mañana pueden ser otros.

No voy a abundar demasiado en el tema, dado que éste no es un blog destinado a tratar noticias de actualidad ni a meterse en los entresijos que gobiernan las tendencias de la comunidad. Tampoco quiero dar demasiado pábulo a la triste y penosa historia de Mandy y Zak, ni a la repugnante polémica creada alrededor. Cualquiera interesado en el asunto puede acudir a las cloacas de las redes sociales para darse un baño de atrabilis y dejarse arrastrar por la vesania.

El artículo de hoy constituye un mensaje de apoyo hacia aquellos que literalmente están siendo ahora mismo víctimas de los acontecimientos: Zak S. y Frank Mentzer. Ya que, además de acusados, son al mismo tiempo víctimas porque se está violando y vejando repetida y constantemente uno de sus derechos más valiosos e importantes: aquél que se arroga al principio de presunción de inocencia. Un mundo en el cual un mensaje acusatorio publicado hoy en redes sociales —independientemente de su crudeza, veracidad o impacto— suponga mañana tu despido o la quema y censura de todo tu trabajo, es un mundo PELIGROSO. Y es peligroso por muchos motivos, pero el principal es porque dejamos el destino de los «acusados» en manos de la reacción más inmediata y visceral de la turba. Si la masa se siente ofendida y te retira su gracia y beneplácito, ipso facto eres condenado al más completo ostracismo. La calma, la búsqueda de la verdad, el contraste de datos y opiniones, el debate sosegado... todo eso queda en segundo o tercer plano, ya que cualquier ejercicio intelectual palidece ante el atractivo espectáculo en el que el personaje con el rol de Neutral Malvado es empujado a los infiernos de donde nunca debió surgir, siendo así la víctima resarcida y su pureza retomada. A sangre y fuego, a poder ser.

Lo peor no es la reacción de la comunidad en su conjunto —si analizamos cualquier masa como si fuese un único individuo, pronto descubriremos que se comporta de forma amoral e insensible—. Lo peor es la repulsiva e imperiosa necesidad que tienen las grandes editoriales por contentar y satisfacer a la turba. ¿Queréis sangre? No os preocupéis, os la daremos: ya no sólo vamos a cancelar los trabajos pendientes del «acusado» y las relaciones contractuales que mantenga con nosotros. No, eso no es suficiente. Lo que vamos a hacer es revisionismo. Borraremos su nombre y su presencia de la Historia. Oceanía está en guerra con Eurasia.

Demencial. Parece un pasaje de una novela distópica, orwelliana, pero por desgracia está pasando ahora mismo: la editorial Wizards of the Coast ha lanzado un comunicado afirmando que va a borrar el nombre de Zak S. de los créditos de las futuras reimpresiones del Player's Handbook de D&D 5, en los cuales él aparecía como ayudante y consejero debido a su trabajo con D&D Next. Para colmo de males, las prisas —o las instrucciones dadas por los abogados de la empresa— han provocado que Wizards borre también el nombre del resto de consejeros: Laws, Hite, Grubb, RPGPundit y otros también desaparecen de los créditos. ¿Su pecado? Aparecer en el manual bajo el mismo epígrafe que Zak S.

Esta maniobra fulminante se une a las ya tomadas por otros autores, empresas y asociaciones como Kenneth Hite, Paul Gallagher, Fiona Maeve, Jeff Russell, DriveThruRPG, GenCon, Big Bad Con, Go Play Northwest o The Gauntlet. Todos, de una manera u otra, han roto sus acuerdos con Zak S., han cancelado la producción de sus futuros trabajos, le han baneado de redes digitales, le han prohibido acudir a los eventos que organizan, han retirado sus obras, o han anunciado donar futuros beneficios a asociaciones de víctimas.

En la práctica, el trabajo que el autor ha realizado a lo largo de una década —aproximadamente— está siendo sistemáticamente apartado de los canales de distribución principales. Como si nunca hubiera existido. Su nombre está siendo borrado de libros, y sus ilustraciones están siendo censuradas. ¿Catalogarán su obra como entartete kunst? Las escasas voces disonantes que han logrado vislumbrar la espiral de locura a la que conduce esta forma de actuar son rápidamente acalladas, obligadas a rectificar y a meterse en el redil a base de fusta y amenaza velada.

¿Por qué ocurre esto? Porque las grandes industrias están hoy en día a merced de la reacción instintiva que se produce en las redes sociales. El ritmo brutal del mercado de consumo provoca que la reflexión pase a segundo plano. Es mucho más importante para las editoriales provocar una emoción o despertar los sentidos de los aficionados que defender un punto de vista concreto, por muy racional que éste sea. Una empresa se funda para ganar dinero y debe evitar pronunciarse sobre ciertos temas... excepto, atención, el asunto que nos ocupa. El ambiente actual y la presión social obligan a las instituciones y empresas —no importa la naturaleza, actividad, o tamaño de éstas— a pronunciarse de forma inmediata e indefectible en favor de la presunta víctima. Sin juicio. Sin condena. Sin nada. Simplemente a tenor del cruel y pueril dictamen de una masa que ha tenido a bien  provocar el enésimo tsunami de superioridad moral, falso altruismo y parcial empatía. Incluso, guardar silencio, no pronunciarse, puede resultar contraproducente. Que le pregunten a James Raggi —quien, por cierto, acaba de hacer un comunicado oficial cancelando todos los trabajos pendientes con Zak S.—.

Me importa entre poco y nada la actitud o la personalidad de los acusados; si eran buenos o malos tipos, si tenían rencillas con unos u otros, si habían levantado ampollas, si se lo merecían —¿quién puede «merecerse» algo así?— o si se les envidiaba u odiaba. Sé que Zak S. tenía un amplio historial de problemas en las redes y un nutrido grupo de detractores. Pero no es eso lo que está en juego. Lo que tiene que hacer la presunta víctima es acudir de inmediato a una comisaría para denunciar los hechos. Los que están a su alrededor deben animarla a hacerlo; apoyarla y protegerla para que pueda dar ese paso sintiéndose arropada y entendida. No pretendo silenciar, minusvalorar o menoscabar el relato de Mandy Morbid o el de Jessica Price, los cuales deben ser urgentemente atendidos y tratados en consecuencia. Parece que, convenientemente o no, todos olvidan que hay de por medio acusaciones de delitos muy graves, como es el maltrato o el abuso sexual. Yo no creo a la víctima ni creo al acusado. Sostener una creencia, con todos los tintes de irracionalidad que el término lleva aparejados, en un asunto tan delicado y horrible como éste, me parece de una irresponsabilidad absoluta. Obviamente, no soy un monstruo y me gustaría que, si hay un simple viso de certidumbre en las acusaciones de la víctima, el acusado las pague con todas las de la Ley. Si es hallado culpable, debe ser castigado con toda la firmeza posible. Pero eso lo ha de determinar un juez. No WotC, White Wolf, DriveThruRPG, ConTessa, Growling Door Games, EnWorld, GaryCon, Mike Mearls, RPGPundit o Kenneth Hite. Tampoco Manolo, María o Paco. Quemar libros o asumir de facto que es culpable no va a solucionar el problema, ni siquiera está claro que vaya a ayudar a sobrellevarlo mejor.

Al margen de las denuncias reales tramitadas —las cuales, a día de hoy, ¡no se tiene constancia de que existan!—, todo lo demás; los mensajes en las redes, los cruces de acusaciones, los golpes de mano, los «aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid», los MeeToo, los hashtags, los comunicados oficiales, los «yo sí te creo», los insultos, las traiciones, las puñaladas... todo eso, SOBRA.

El otro día bromeaba con un amigo. Le decía que el mundo del rol era más sencillo antes, cuando solamente lo componíamos historiadores, ingenieros e informáticos. Por supuesto, estaba siendo irónico y exagerado a propósito. Mi aserto tenía aquellos visos de «cualquier tiempo pasado fue mejor» mezclados con la cruel impostura del friki airado y afectado. Sólo era sorna. No creo que la afición sea hoy mejor o peor que antaño. Pero sí creo que es distinta, y que todo se hace de forma más impulsiva y menos premeditada.

Ante este panorama, podemos optar por callarnos. Aislarse de la presión del grupo es más sencillo de lo que parece. Podemos convertirnos fácilmente en eremitas al estilo Pablo el egipcio, ponernos de perfil, hacer de tripas corazón y suscribir el «ver, oír y callar» con el que se tatúan los miembros de las maras. Apartarse para coger aire es a menudo necesario. Pero, aunque entierres la cabeza en el suelo, el monstruo va a seguir creciendo. Traspasa cualquier ámbito. No es un problema aparejado exclusivamente al mundo de los juegos de rol. Es una tendencia global, importada del mundo anglosajón. La compone una mixtura de progresismo mal entendido, izquierdismo de laboratorio, individualismo disfrazado de empatía y solidaridad, falta de valores y dirección, pretendido empoderamiento, odio e inquina hacia el que alcanza cierto éxito, fervor religioso extremista. Es trasnacional y vertical: impulsado desde los poderes fácticos de Occidente, de arriba a abajo, valiéndose de los grandes medios de comunicación. Tarde o temprano te alcanzará, o afectará a uno de los tuyos.

Por ese motivo, he preferido no morderme la lengua esta vez, y romper una lanza en favor de aquellos acusados y condenados por el Santo Tribunal de la Antorcha y la Horca. No estáis solos. Hay mucha gente que apoya que seáis juzgados con garantías y que se respete vuestra privacidad y presunción de inocencia. Mucha más de la que se atreve a opinar públicamente. Te lo dicen en privado, en petit comité. Que esto no está bien, que hay algo perverso de fondo, que los juicios públicos se están yendo de las manos. Por fortuna, cada vez hay más gente que, harta de este imperio del silencio y de la corrección contrita y expiatoria que lo ampara, pierde el miedo a manifestar su punto de vista. Simplemente eso: opinar. Parece mentira que me vea escribiendo esto, que en pleno siglo XXI en un país teóricamente desarrollado y con teóricas garantías democráticas exista un colectivo con miedo a expresar su maldita opinión. Demasiados «teóricos» en una misma frase. Espero que este artículo sirva a otros para seguir en el camino y no desfallecer.


20 comentarios:

  1. Muy bien dicho. Suscribo el artículo totalmente. Es nauseabundo ver cómo la condena social gratuita y carente de suficientes razones y razonamientos campa a sus anchas por doquier, agravado por el hecho de quien la practica se siente mejor persona por ello. Al parecer, una acusación sin pruebas, es suficiente para que cualquiera pueda condenar. Y rizando el rizo de la irracionalidad, si se puede condenar sin juicio, ya ni hablemos de reinserción social. A este paso, cualquier acusación presentada de un modo resultón bastará para que la gente pida literalmente a gritos la cabeza de la persona acusada. ¿Y qué será lo siguiente? Si la sociedad no sale de la espiral del pensamiento ilógico, el devenir de los acontecimientos, con giros inesperados o no, solo puede ser funesto; y lo pagaremos todos.

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  2. Hablar de zak y del otro diciendo que "se está violando y vejando repetidamente sus derechos", precisamente en un caso que va de vejaciones y violaciones.... he dejado de leer...

    Las victimas no necesitan pasar por un penoso proceso de denuncia y juicio y revivir una y otra vez lo que les ocurrió.

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    1. Claro que sí amigo, qué es eso de que se interpongan denuncias y se celebren juicios, pudiendo levantar postes con piras alrededor.

      Y claro que sí amigo, qué es eso de que los acusados tengan derechos, habrase visto estos malditos rojos...

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    2. El dia en que lea un comentario tuyo que no rezume rabia me alegraré mucho, sobre todo por ti.

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    3. Pues va a ser difícil si sigues dejando de leer al tercer párrafo... ;)

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    4. Lo mismo de ti, pero un comentario inteligente. Ánimo!

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    5. Blackonion, perdona que insista.

      ¿Realmente estás defendiendo que no hace falta denunciar y juzgar? ¿Qué quieres decir? ¿Qué tan solo una denuncia, pública además (lo cual no parece concordar con la no necesidad de revivir lo sucedido), es suficiente para condenar a cualquiera? ¿De verdad?

      Por otra parte, creo que la afirmación «Las victimas no necesitan pasar por un penoso proceso de denuncia y juicio y revivir una y otra vez lo que les ocurrió» es una falacia circular que pretende justificarse a sí misma. Un «porque sí / porque no» de toda la vida.

      Por último, respecto a «El dia en que lea un comentario tuyo que no rezume rabia me alegraré mucho, sobre todo por ti». Además de que en mi opinión es una falacia del hombre de paja, si no has leído un comentario de Javier que no rezume rabia, sinceramente creo que es porque no has leído ninguno. ¿Podrías indicar algunos de esos comentarios llenos de rabia a los que parece que te refieres?

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    6. Aunque para ser justos respecto a este último punto, habría que realizar un muy complejo análisis cuyo objetivo se aparta totalmente de la discusión (entiéndase en el buen sentido del término). Y fuese cual fuese el resultado de este análisis, solo acabaría resultando en una suerte de falacia ad hominem o ad verecundiam.

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  3. Pues creo que deberías seguir leyendo, yo tan apenas he indagado en los casos. La verdad es que no los conocía hasta que leí el artículo, pero no me hace falta saber más, no quiero atiborrarme de opiniones de terceros que no tienen ni idea y llegar a creer que tengo suficientes conocimientos como para emitir un veredicto al respecto.

    Sí, a nadie le gusta denunciar, no se pasa bien al reconocer que te han jodido, pero creo que es la única manera de garantizar la justicia. ¿Realmente estás defendiendo que no hace falta denunciar y juzgar? ¿Qué quieres decir? ¿Qué tan solo una denuncia, pública además (lo cual no parece concordar con la no necesidad de revivir lo sucedido), es suficiente para condenar a cualquiera? ¿De verdad?

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  4. Y con este artículo, damas y caballeros, pasa Ud. de nivel y entra a pertenecer en el selecto grupo de personas con pensamiento crítico. Créame que con los tiempos que corren le van a caer tortas por todos los lados, pero nunca nadie dijo que ser héroe fuera fácil.

    Redes sociales donde la mayoría se apunta al linchamiento. Incapacidad para diferenciar entre cómo pueda ser alguien y su trabajo. Seguir a la mayoría con la moda del momento. Lo de siempre, vamos.

    ¿Pruebas o denuncias formales? ¿Sentencias judiciales? Para qué, si basta con hacer pública una acusación y se lía parda. La semana que viene, a otra cosa y ya está. ¿Discutir con la borregada? ¿Intentar hacerla razonar? No se esfuerce, hombre, que están en el plano emocional (siguen en el básico, para entendernos) y Ud. ya ha trascendido.

    Su blog, directamente a Favoritos. Disculpe que no pueda hacer más (su módulo ya lo tengo), salvo mostrarle mi apoyo con este comentario: en efecto, tampoco Ud. está solo.

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    1. Agradezco tus palabras, aunque no pienso que sea una cuestión de élites intelectuales ni de héroes. Para mí es más una cuestión de control, de saber separar el plano racional del emocional. Muchas de las personas que apoyan los linchamientos son personas con estudios, profesionales cualificados, etc. Se les presupone cierto grado de pensamiento crítico que en este asunto en concreto son incapaces de mostrar.

      Posiblemente, la propia dinámica y ritmo de las redes, las noticias-reacción, la propaganda del Estado y el lamentable clima social les inciten a opinar visceralmente sin haberse parado a meditar al menos cinco minutos todas las posibles implicaciones de su postura y sin haberse molestado en desarrollar un argumentario que ellos mismos consideren sólido.

      Es un asunto de sentido común. No estamos como para ir tirando derechos, y mucho menos uno tan importante como el de la presunción de inocencia.

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  5. No sé que ha pasado exactamente porque no sigo la redes sociales. soy un bicho raro y bastante ocupada tengo mi vida como para perder el tiempo en ellas, pero da miedo lo que son los linchamientos. Te doy la razón, nadie se para a pensar y se dejan llevar por una noticia acrítica.

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  6. ¿Oye y qué le ha pasado a Mentzer?

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    1. Luke Gygax y el equipo de Gary Con le han retirado este año la invitación honorífica aludiendo de forma vaga a razones de sexismo, racismo, etc. Se especula que posiblemente se deba al problema que Mentzer tuvo entre 2015 y 2017 por ofrecer su ayuda profesional / intentar ligar (cada cual escoja su versión) con una DM organizadora a través de Facebook. También es muy probable que el caso de Zak S. haya influido en esta decisión.

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    2. Joder, pensaba que habría sido algo más grave. Estos yanquis se la cogen con papel de fumar, vamos.

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  7. A partir de ahora has pasado a ser un "señoro" y se referirán a ti de forma despectiva en un sinfin de lugares. Bienvenido a un proceso que terminará con que escribas como anónimo en todas partes.

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  8. Muy buen artículo, amigo mío.... Estoy de acuerdo contigo en prácticamente todo lo que has puesto. Las cazas de brujas y las redes sociales cuando se juntan, sin pasar por un juicio legal, malamente... Veremos como acaba toda la historia. Gracias de nuevo por tu artículo y tu opinión.

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  9. Sr. Arce quisiera darle la enhorabuena y las gracias por hacer públicamente una defensa de la cordura y, con ella, de los derechos fundamentales. Yo no tengo ningún interés en los productos de Zak S. Pero no es por boicotearle, es porque nunca lo he tenido. No me gustan. Ni él ni sus productos. No sé si es culpable o no. Si lo es, tendrá que demostrarse ante un juez y un jurado y cumplir su condena. Lo que no es admisible, como usted bien dice, es que el juez y el jurado sean el vulgo y un montón de empresas/autores con intereses más o menos obvios, que pasan por satisfacer a una muchedumbre que pide fuego y que, curiosamente, son sus clientes.
    Pues yo a lo mejor, en mi capacidad de decisión, a quien boicoteo no es a Zak S. (de quien de todos modos como digo no voy a comprar nada) sino a todos esos autores o empresas (más grandes o más pequeños) que se han sumado a la quema y que desprecian derechos fundamentales como la presunción de inocencia. Los más grandes parece que por intereses comerciales. Los más pequeños por resentimiento contra el polémico Zak, por ser la moralmente intachable voz que defiende a los débiles y ensucia y difama a los abusadores o, sencillamente, por inercia. Vaya usted a saber. Hasta he visto a quien se ponía de ejemplo como víctima de una personalidad abusadora y manipuladora para que todos seamos conscientes de lo malo que es Zak y, supongo se sobreentiende, lo justa que es la causa contra él. Perfecto. Ya entendíamos lo graves que son las acusaciones y lo duro que es para la víctima. Pero Zak sigue teniendo sus derechos, que también son los nuestros, los de todos.
    Lo que me pregunto es, si hay juicio y se demuestra la inocencia de Zak… ¿qué va a hacer WoTC?… ¿volver a meterle en los créditos?
    Con Mentzer desconozco qué ha pasado, pero… mira que intentar ligar… y más a su edad. ¡Qué tío más pieza! ¡A la hoguera!

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