viernes, 20 de enero de 2017

Locura con apariencia de madera




El mes pasado, por mera curiosidad, estuve siguiendo la subasta en eBay de una caja de Original D&D de primera impresión (first printing). Hay que tener en cuenta que dentro de la edición Original de D&D hay siete impresiones diferentes (en realidad son más, ya que dentro de cada impresión hay distintas tiradas, pero bueno, se me entiende), y que las tres primeras de 1974-1975 venían en una caja de color marrón simulando la madera (lo que los anglosajones llaman woodgrain), mientras que las cuatro restantes —de 1975 a 1978— venían en una caja blanca. Si os interesa el tema, en Acaeum podéis ver las distintas ediciones, impresiones y tiradas.

Pues bien, estábamos ante una subasta de la primera impresión del primer juego. Eso ya de por sí suena intimidante, y todo el mundo suponía que las pujas iban a alcanzar un buen pico. Pronto, por distintas redes sociales se levantaron dudas, ya que el vendedor era nuevo en eBay y por tanto no tenía votos positivos (para entendernos, no tenía "buenas referencias"). El vendedor tampoco dejó muy claro el estado del material, ni si éste pertenecía a la tirada alfa, beta o gamma —lo cual podía hacer variar sustancialmente el precio para un coleccionista. Algunos profesionales en esto de las subastas se quejaron de que el vendedor no especificaba tampoco qué seguro iba a contratarse para hacer el envío, ni en qué caja de seguridad iba a hacer el viaje hasta su destino.

En fin; la subasta arrancó el dos de diciembre a un precio de $999, y duró siete días hasta el 9 de diciembre. El precio de partida era muy bajo, y ya sabíamos que iba a aumentar fácilmente por encima de los $7000 ya que la única página de referencia con precios aproximados indicaba que las cajas en buen estado (VFine) de primera impresión estarían en torno a los $7000. Los primeros días de la subasta presenciaron una escalada de precios progresiva y contenida hasta estancarse el día 6 alrededor de los $8000, a 72 horas del final.

El día 7 un usuario subió hasta los $11.000, mientras que el día 8 no hubo ni un solo movimiento, lo cual —supongo— haría aumentar la tensión de los pujadores. Estaba claro que las últimas horas y minutos iban a desatar una guerra de subidas, como ocurre habitualmente en este tipo de subastas. La gente espera a los últimos minutos para superar por muy poco al máximo pujador, intentando que éste se quede sin tiempo para maniobrar y hacer nuevas pujas.

Nada de esto ocurrió. Uno de los usuarios hizo un movimiento muy exagerado y pasó de los $11.000 a los $21.000, ¡un aumento de $10.000! Parecía claro que iba a llevárselo, de un plumazo casi había duplicado el precio y espantado de la puja a cualquiera que no fuese realmente en serio, ¿quién iba a poder quitárselo?

En los últimos segundos, que es cuando en eBay se decide todo, el usuario de los $21.000 recibió el aviso de que alguien le había sobrepujado. Sin apenas tiempo para reaccionar, hizo el movimiento más previsible, y el que a la postre supondría su gran fallo: pujó de nuevo por una cantidad "redonda", aumentando su oferta en $1.000 para alcanzar un total de $22.000. Craso error: su competidor —obviamente perro viejo en estas lides— le había sobrepujado no por $1.000, si no por $1.100, es decir, había pujado por un total de $22.100, unos 20.747€ al cambio actual. Una puja de muchos miles de dólares se decidió por $100 en el último segundo.

Pese a que trato de imprimir al relato una cierta épica, mis sensaciones desde la barrera no fueron nada buenas. No puedo dejar de preguntarme cómo un producto que en 1974 valía $10 ahora ha sido vendido por $22.100. Eso es un aumento de más del 2000%, sin contar la fluctuación de la moneda y los índices de precios al consumo.

Uno puede argüir que cada uno hace con su dinero lo que le viene en gana, que ha sido una rareza excepcional y que esto es coleccionismo, y el coleccionismo no entiende de límites. De acuerdo, me parece bien. Pero en el mundo de los juegos de rol no hay Christie's, no hay Sotheby's ni hay Dorotheums. Algo no me cuadra en el hecho de que lo que unos aficionados a los wargames hicieron en el garaje de sus casas, empaquetando ellos mismos el contenido, hoy valga casi 21.000€, por mucho que sea Dungeons & Dragons y por mucho que me guste. Algo que tiene un pequeño nicho de mercado, que no es demandado globalmente, que no está de moda y que su rareza estriba en que en su día se imprimieron tiradas cortas. Me parece increíble.

Más aún, algo estaremos haciendo mal en un hobby que, le pese a quien le pese, se ha basado siempre en el DIY (Do It Yourself, "Hazlo tú mismo"), en lo amateur, en lo de andar por casa. Sí, hubo y hay muchas editoriales con altos estándares de calidad, pero inicialmente, ¿quiénes estaban detrás de ellas? Aficionados, auténticos aficionados a los que les apasionan los juegos. Mi opinión es que el rol no tiene que ser carne de subastas estratosféricas, ni de ninguna corporación multinacional estilo Hasbro, ni me parece interesante que tenga relevancia en los mass media —al contrario, creo que es contraproducente. Podemos —debemos— vivir sin ellos, hacer nuestros juegos, manuales, aventuras y suplementos, porque nuestro hobby no nació para ser un negocio, si no que existe la posibilidad de hacer negocio con el hobby; lo cual es muy distinto. ¿De verdad importa que seamos pocos, o que el mercado sea ridículo, o que las editoriales sean pequeñas? No digo que nos convirtamos en unos hippies primitivistas que cultivan su propio humus corporal, ni que regalemos nuestros libros para salvar a los patos de las selvas de Birmania, pero pienso que es bueno darnos cuenta de que no les necesitamos ni a ellos ni a su dinero ni a sus altos vuelos ni a su mercado inflado de segunda mano para disfrutar de unos juegos que se basan en la imaginación y en la colaboración. Nunca hay que olvidar que las ilustraciones fastuosas y las gruesas tapas de lujo no hacen que un juego de rol sea necesariamente bueno. Y un precio hinchado artificialmente en una web tampoco va a hacerlo.

Y que conste que yo no fui el pujador que quedó segundo.

6 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con lo aquí vertido. Ojalá estas cosas no sucedieran. Más aún cuando hoy por hoy cualquiera puede comprar los PDFs de la edición (por un precio lógico) y tener el juego exactamente igual.

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    1. Sí, ahora con POD y con PDFs totalmente legales cualquiera puede hacerse su edición y su campaña, por ejemplo de D&D. No es necesario invertir mucho dinero si no lo pudiste tener en su día. Lástima que los que venden esos PDFs no apoyen las ediciones antiguas, pero bueno, mejor eso que nada.

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  2. Retorné al rol hace tres años y contemplé alucinado la especulación con algunos libros de cuando jugaba yo en mi adolescencia. Y eso que no somos muchos. Aquí pasa también, sin alcanzar esas cifras, claro.
    Genial tu blog, por cierto

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    1. Gracias Miguel Ángel. Sí, todo cambia y muchas cosas se revalorizan. Y está bien que lo hagan, pero hay medidas y medidas.

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  3. Javier, da gusto leerte. Yo participé un día en una subasta (que no gané, por cierto) y me has hecho sentir la misma emoción :)

    En lo demás, estoy totalmente de acuerdo contigo, pero qué bien te explicas, caray.

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    1. Muchas gracias Surf, el tema de las pujas, aparte de ser divertido y adictivo, es la única forma de conseguir según que libros a buen precio. Pero a veces las cosas se van de madre... o no, quizá $21.0000 sea un precio justo para la primera impresión de D&D, no lo sé. Al menos fue aparentemente justo para quien lo compró por esa cantidad, lo cual no quita que muchos nos sorprendiéramos.

      Salud, nos leemos.

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