martes, 17 de enero de 2017

Las guerras DM vs. Jugadores en los años 80

Hace unos días, en Facebook, Frank Mentzer —un peso pesado de la afición, conocido sobre todo por ser responsable de la tercera edición de D&D Basic, la que inició la serie BECMI en 1983 y forjó la que es la edición más vendida y con más años en imprenta de la historia— hizo una serie de comentarios acerca de su manera de jugar que me gustaría compartir con vosotros:

D&D: Acciones de Personaje vs. DMs hostiles
En un hilo reciente (del grupo de AD&D), varios DMs han dejado claro cómo manejan las interacciones (en el juego): si el Jugador no lo especifica, es que nunca ocurre.
Muy típico, ¿verdad?
Sorpresa: yo hago justo lo contrario.
En mis juegos, lo Estándar es asumir que los Personajes (Nivel 3 o más) actúan de forma profesional debido a su Nivel y a su trasfondo. Esto se aplica sin importar si los Jugadores interrumpen el juego para especificar tales cosas. Soy meticuloso cuando es importante —combate, elecciones delicadas y/o negociaciones, desvíos en la trama, etc. Pero en lo que es la dinámica normal, estoy del lado del grupo. Menciono cosas que ellos no preguntan, y hago que sus Personajes emprendan pequeñas tareas que los Jugadores no especifican, porque los Personajes son profesionales, y en estos asuntos son más buenos de lo que podamos imaginar.
Pidiendo a los Jugadores que sean específicos sólo cuando realmente importa, nos divertimos más.  Se concentran sólo cuando lo necesitan, y confían en que no les engañaré injustamente.
No soy un DM "picajoso" intentando extorsionar a los PJs.
Algunos DMs "picajosos" tienden a olvidar esto y a no tomarse licencias.
En lugar de eso, en mi mesa Todo el mundo trata de construir una buena experiencia de juego cooperativo.
Yo también soy parte del grupo.
"Todo el mundo" también me incluye a mí.
Sí, soy un master del estilo de la "vieja escuela".
Pero puedo reconocer un viejo "mal hábito" cuando lo veo.


Me ha parecido interesante recuperar estos comentarios para que no se pierdan en ese pozo del olvido que son las redes sociales, porque creo que a día de hoy existe cierta tendencia a identificar el mastereo de los primeros tiempos como algo bastante déspota, crudo y cruel. Se tiende a pensar en el DM de D&D de los setenta, ochenta y noventa como alguien que presenta un dungeon a los Jugadores y se comporta de forma hostil hacia ellos; no facilitándoles las cosas, no dándoles información más que la que ellos piden, presentando monstruos sin cuartel, no interpretando a los PNJs... en fin, generando un clima duro y exigente, prácticamente de competición, de árbitro de torneo ante un juego de tablero.

Creo que esa visión —como muchas otras interpretaciones de lo que hoy es o no es "vieja escuela"— está bastante distorsionada y tan sólo conforma uno de los muchos caballos de batalla utilizados para denostar el juego. Pero es que ese caballo lo emplean y aceptan no sólo los detractores de D&D y de los juegos de rol en general, si no que muy a menudo lo abrazamos los propios aficionados, nostros. Hay muchos otros tópicos que se pueden entrar a discutir, como por ejemplo si D&D ha sido alguna vez "patada en la puerta, matar a los monstruos y coger el tesoro", o si realmente "la trama no importa", pero en este caso me ha gustado mucho ver como uno de los grandes nombres de la historia del juego rompe una lanza en favor del juego colaborativo (donde el DM no es un enemigo a batir), que es precisamente lo que distingue a los juegos de rol de cualquier otro tipo de pasatiempo lúdico.


2 comentarios:

  1. Por cierto, hay una errata en el título del artículo; eso de "guerras DM-JugadorAS" queda fatal 😉

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    1. Jajaja tienes razón, quería poner algo así como "guerras judeo-romanas", pero no se entiende bien. Voy a reescribirlo.

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