viernes, 14 de octubre de 2016

Lacus el Barbo, infante ligero

Concepto de personaje para la campaña La Llama de los Valles.

Descripción
  • Nombre: Lacus el Barbo.
  • Raza: Humano.
  • Categoría: Guerrero 1.
  • Edad, altura y peso: tirar en las tablas correspondientes del Manual del Jugador.
  • Clase social: Plebe.
  • Estatus: Pobre (5 piezas de oro al mes).

Prioridad en puntuaciones de Habilidad
  • Fuerza
  • Destreza
  • Constitución
  • Carisma
  • Sabiduría
  • Inteligencia

Pericias en armas
  • Especialista en espada ancha
  • Venablo
  • Cuchillo

Prioridad en pericias en no armas (coste en puntos)
  • Nadar (1)
  • Pescar (1)
  • Resistencia (2)
  • Montañismo (1)
  • Correr (1)

Equipo destacado
  • Espada ancha
  • Venablo (utilizar estadísticas de la Guía de Armas y Equipos)
  • Cuchillo
  • Armadura de cuero tachonado
  • Broquel (puede utilizarlo con el venablo a dos manos)

Guerrero
  • El guerrero es un luchador, un experto en armas, y si es listo, en táctica y estrategia.
  • Se abre camino por el mundo principalmente por su habilidad con las armas.
  • Su desventaja es que se ve restringido en el uso de la magia.

Humano
  • Los humanos son más sociables y tolerantes que la mayor parte de las demás razas superiores (las aceptan bien).
  • Se acercan a la agresividad goblin y a la tozudez enana.

Aspecto
  • Pelo negro corto
  • Barba densa cortada a cuchillo
  • Ojos oscuros
  • Piel clara pero curtida

Biografía
  • Nacido como Lacustius Morguel, es hiijo de Bertia Morguel, madre soltera e hija de Percis Morguel, el barquero del lago Yeven. Se crió con su madre y su abuelo en las orillas del lago, viendo pasar a viajeros y aventureros. Su pelo negro y su facilidad para nadar le hicieron ganarse el apodo de «el Barbo».
  • Viendo que allí su carácter aguerrido era problemático y que era difícil enseñarle algo de provecho, su madre lo envió a la Abadía de la Espada, el templo de Tempus dirigido por Éldano Ambros en el Valle de la Batalla, para que le inculcasen disciplina y le enseñasen a defenderse. Gracias a su fortaleza y su valentía, no le costó ser admitido.
  • Aprender las artes bélicas no era un problema, pero la disciplina no iba con él. Durante el tiempo que pasó allí recibió constantes reprimendas por sus continuos desafíos a la autoridad y su falta de fe. Al final, fue expulsado tras lanzar, en una de las refriegas que no raramente montaba en el refectorio y para risa de todos, un pastel de anguila entero a la cara del Ilmet, canciller de los Hombres del Señor de Essembra, quien todavía recuerda aquello con resquemor. En la abadía no le guardan rencor porque no tenía maldad, pero no podía permanecer más tiempo allí. Al menos, partió sabiendo lo suficiente como para un día poder convertirse en un combatiente de provecho.
  • A su regreso a casa, comenzó a ayudar en los trabajos de atender a los viajeros. Al poco tiempo, ya realizaba pequeños encargos para ellos, como ir a comprar o entregar mensajes, mientras aquellos descansaban en las inmediaciones del Yeven. A veces el camino no era fácil y había que imponerse a ladrones, o mantener a raya los propios viajeros, especialmente a los cazadores que se dirigían a las Colinas de Hap. Todo ello le sirvió para curtirse.
  • Un día, al anochecer, llegó una pequeña caravana. Era una familia de comerciantes retirados del Valle de Arkhen. Se estaban mudando a una granja que habían construido en La Faja, pero se habían topado con unos bandidos que se dirigían a saquear el peligroso Diente de Hap. Al parecer, al volver derrotados y de vacío decidieron atacar y robar a los viajeros. En el enfrentamiento, la hija más joven resultó envenenada, y aunque sabían cómo curarla, no disponían de lo necesario. Rápidamente, Lacus fue a Essembra a recopilar todo lo necesario. Gracias a la ayuda de Bertia y Percis, y a la actuación de Lacus, la chica se salvó. En agradecimiento, la familia de comerciantes, llamados Olvêr, les ofreció ser sus sirvientes en la nueva granja. El viejo Morguel ya empezaba a tener una edad, y la casa del lago necesitaba una buena reparación que no podían costear. Bertia y Percis aceptaron, pero el carácter inquieto de Lacus le hizo rehusar: por fin podía partir a ver mundo y correr aventuras sin tener que preocuparse por su familia.
  • Ahora que ha partido, tiene intención de volver de visita, pero no para quedarse, y mejor sin que se enteren los dueños. De la cabaña del lago prono no quedarán más que ruinas.
Lago Yeven.

Actitud
  • Bruto, pero de buen corazón.
  • La guerra: Es necesario quitar a los malvados el botín que han robado a la gente, para luego disfrutarlo gastándolo en los lugares humildes.
  • La religión (no tiene fe pero sí es supersticioso): Los dioses caminan por la tierra, no son tan superiores, pero aún así hay que reconocer su poder y enconmendarse a ellos cuando es necesario.
    • A Tymora (CB, diosa de la suerte) antes del combate, para que los designios sean favorables.
    • A Tempus (CN, dios de la guerra) al comenzar el combate, para derrotar al enemigo con valor.
    • A Silvanus (NB, dios de la naturaleza) tras el combate, para refugiarse en el bosque.
    • A Sune (CB, diosa de la belleza) tras la victoria, para disfrutar del botín.
Clérigo de Tempus.

Valle de la Batalla
Valle rico y de historia sangrienta, ya que es el lugar de enfrentamiento de los poderes en disputa en el Estrecho del Dragón. Un lugar de reunión de comerciantes y guerreros. Habitado por gentes tolerantes, una mezcla de razas y costumbres.

Símbolo del Valle de la Batalla.

Caótico Bueno
Personalidad fuertemente individualistas marcada por un rasgo de amabilidad y benevolencia. Cree en todas las virtudes de la bondad y la justicia, pero le son de poca utilidad las leyes y las reglamentaciones. No le interesa la gente que «intenta empujar a las personas y decirles lo que tienen que hacer». Sus acciones son guiadas por su propia brújula moral que, aunque buena, puede que no siempre esté en perfecto acuerdo con el resto de la sociedad.

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