miércoles, 15 de junio de 2016

Crónica de Bresnius · IV

14 de tarsakh del año 1368 CV
Velezhûil, Valle Profundo

Tras el enfrentamiento en el bosque con los extraños seres vegetaloides, volvemos a Velezhûil para comunicar nuestros avances en las pesquisas. Iliria nos recibe y no tardamos en indicarle el lugar en el que desaparecieron los pescadores y describirle las criaturas del bosque. Estas le son desconocidas, así que nos indica que lo consultará a los videntes. En ese momento, ya intuyo que su respuesta será negativa.

También le indicamos que es probable que esas criaturas no sean el origen del mal que habita en Cormanthor, ya que Bathory no se sintió peor por luchar contra ellas, y por lo que parece devoran la sangre y los huesos de sus víctimas en el mismo lugar donde las capturan, sin dejar rastro de su paso en el bosque. Muy al contrario del rastro dejado por el causante de la desaparición de los pescadores, de quienes no hemos encontrado nada más que una red mágica que portaban, la cual entregamos a Iliria. Tomas inquiere sobre el poder de los elfos del lugar para encantar objetos, e Iliria responde que disponen de una capacidad limitada para tales fines.

Antes de irse, la comandante de la Compañía del Roble nos ofrece pescado para cenar y una cabaña; todos pasamos la noche en ella, excepto Bathory que decide dormir al raso. La desconfianza hacia los videntes parece que comienza a extenderse en nuestro grupo, ya que Astric no pone reparos a mi sugerencia de preparar una pequeña trampa en el paso de la puerta, para que nos advierta frente a posibles intrusos. La noche acaece sin novedades y a la mañana siguiente, como era de esperar, Iliria nos comunica que los videntes tampoco saben nada de las criaturas del bosque. Nos agradece que hayamos vuelto para informarles, y sin más dilación partimos para retomar el rastro que estuvimos siguiendo durante la jornada anterior.

Bresnius de Mystra, servidor del Misterio

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