jueves, 2 de junio de 2016

Crónica de Bresnius · II

14 de tarsakh del año 1368 CV
Velezhûil, Valle Profundo

Tras dos días de marcha a pie sin sobresaltos, hemos llegado a Velezhûil, también conocido como Brillastela. Es poco más que un campamento de ajetreados cazadores, pescadores, recolectores y hortelanos elfos que habitan en pequeñas cabañas, a ras de suelo y sobre los árboles, junto al pequeño y de impactante belleza lago Eredrûi. Enseguida sale a recibirnos Iliria, la comandante de la Compañía del Roble, para quienes el asentamiento es su base de operaciones. Bathory es la intérprete de la conversación, durante la cual parece que también tratan algún asunto personal. Mientras, unos ancianos del lugar no nos quitan el ojo desde la única estructura de piedra del lugar, un templete circular situado junto al embarcadero. Iliria desconfía de nosotros, hasta que citamos al Gran Versado Maestro Erudito Ezhánder como encomendador de nuestra misión, aunque por lo que nos dice este año ningún habitante de Velezhûil acudirá a festejar Hierbaverde al Suelo de la Danza.

Según parece, desde hace unas dekhanas, un fuerte malestar impide a los elfos del lugar adentrarse en el bosque. Además, en sus lindes han comenzado a aparecer animales sin sangre y sin huesos, lo cual no parece tener fines mágicos, a la vez que los ancianos videntes del poblado hablan de un antiguo horror de Cormanthyr renacido. Todo el poblado está alterado, ya que varios de sus habitantes han desaparecido cuando estaban cerca del bosque. Iliria acaba por solicitar nuestra ayuda, ya que no pueden adentrarse en Cormanthor. Se queda con el carretillo de varillas de fresno y nos permite visitar al caballero que retienen en una cabaña.

Mientras atravesamos el poblado, examino los restos de unas antiguas y enormes esculturas de piedra. Así descubro que Velezhûil se asienta sobre parte del antiguo Semberholme, uno de los cuatro reinos élficos de Cormanthyr, y rival de la Corte Élfica. Semberholme tuvo su mayor expansión bajo el gobierno del, primero supremacista y luego aperturista, antiguo coronario Eltargrim Irithyl, quien explotó profusamente el Sitial de Bronce. Según las indicaciones de Iliria, esta mina de cobre y estaño se encuentra cerca, en el bosque, sospechosamente en la misma dirección que el terror que les atenaza.

En el interior de la pequeña cabaña, nos encontramos con el caballero a quien debemos ayudar. Resulta llamarse sir Tomas Turbador, un fornido y de aterciopelada voz paladín de Tyr, el dios de la Justicia, procedente de una noble familia del Valle de la Daga; quien, por sus votos, no puede negarse a ayudar a los elfos. Con presteza, los elfos del lugar le devuelven sus armas, y nos entregan comida, así como varias pociones de curación a base de fermento de menta y dos frascos de lo que llaman aguadulce del lago, de, al parecer, importantes propiedades depurativas. Antes de partir, Iliria nos invita a visitar a los ancianos videntes, que resultan ser los que nos vigilaban desde el antiguo y extraño templo de piedra.

Durante el trayecto hacia el templo, observo los huertos que cultiva aquí el Pueblo Gentil: sin tan apenas esfuerzo del hortelano, los frutos crecen gozosamente. Sorprendido, averiguo que el agua que los riega procede del lago. Algo de magia hay en ella, porque esas coles no son normales. Advierto a los lugareños de que si ven marchitar las fresas, será la primera señal de que el horror del bosque avanza y ya ha llegado al lago.

Al llegar al templete, comprobamos que se trata de una estructura circular rodeada de un porche de columnas, con una puerta principal mirando a poniente y otra, más pequeña, mirando al sur. Ambas puertas están cubiertas por tupidas cortinas de cuentas de piedras y conchas. Cerlian e Iliria nos esperan fuera. Toda la cámara huele a hierbas quemadas. En su interior, cuatro elfos varones extremadamente ancianos, con los ojos vidriosos, responden a todas nuestras preguntas del mismo modo: no hay nada que hacer frente al antiguo horror de Cormanthyr que avanza. En la entrevista muestran gran devoción por Labelas Enoret, un dios elfo presente en el Suelo de la Danza, y de forma bárbara rechazan los documentos escritos. No parecen de fiar.

Al salir, Iliria indica que la respuesta que les han dado a sus preguntas sobre el horror del bosque ha sido siempre esa misma. Los venerables ancianos desean comenzar de inmediato la Retirada con la Compañía del Roble como escolta, pero ellos se niegan a abandonar su tierra ante la adversidad.

Comemos y descansamos del viaje cerca de la orilla del lago, con el que Iliria nos prohíbe tener cualquier contacto, ante la amenaza de que terribles desgracias pueden ocurrirle a todo aquel no elfo que se bañe en él. Puede que sea cierto o tan solo superstición, me gustaría saber hasta qué punto hay magia en el lago Eredrûi. Cerlian parte al Suelo de la Danza a advertir de nuestra situación. Le encomiendo que le hable al Gran Maestro de mi intención de investigar el Sitial de Bronce del coronario Eltargrim Irithyl. Nos dirigimos hacia el bosque de Cormanthor, en la orilla noreste del lago Eredrûi, cerca de donde desaparecieron dos pescadores elfos.

Bresnius de Mystra, servidor del Misterio


Mapa de la zona, Guía de Volo para los Valles

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